Cerveza de Lakabe: por el autoabastecimiento y la minimización de residuos

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Una ecoaldea es un asentamiento humano, concebido a escala humana, que incluye todos los aspectos importantes para la vida, integrándolos respetuosamente en el entorno natural, que apoya formas saludables de desarrollo y que pueda persistir indefinidamente” (Robert Gilman, uno de los principales impulsores de las ecoaldeas a nivel internacional).

Lakabe, en el municipo de Arce (Navarra), está considerada como la decana de las ecoaldeas y supone, por su combatividad y longevidad, un referente para otros proyectos comunitarios. El pueblo había sido abandonado a principios de los años sesenta y en la primavera de 1980 un grupo de personas lo ocupó, entonces propiedad del Gobierno de Navarra, para rehabilitarlo.

A lo largo de este tiempo su proyecto se refleja en los progresos con las casas y las tierras; el respeto por el bosque y por conservar lo que ya había; su modo de ganarse la vida mediante trabajos especializados en rehabilitación, panadería artesana, cursos; la autosuficiencia energética con molino de viento, una turbina y placas solares; la bioconstrucción y bioclimática en las casas; su dieta, que pasó de vegetariana a incluir animales y la presencia de éstos en el ciclo de la naturaleza; su economía comunitaria, su austeridad sincera porque no tienen deseo de consumir; lo mucho que se puede conseguir sin o con poco dinero y cuando la gente no tiene miedo a mancharse las manos; y su día a día de forma realista.

La cervecería es uno de los varios proyectos de auto abastecimiento de la comunidad de Lakabe. Llevan haciendo cerveza  desde hace 9 años con un equipo auto construido que actualmente tiene capacidad de 250 litros por tanda. El objetivo principal es el auto consumo y el consumo para ocasiones colectivas grandes que se dan en el pueblo, como fiestas, encuentros etc. Esta última parte la vieron importante para evitar generar residuos con latas y botellas de vidrio. Por esta razón embotellan en barriles para las ocasiones grandes y en botellas reutilizadas para el consumo del pueblo. Venden la cerveza en círculos de cercanía y cantidades relativamente pequeñas en relación a su producción. Estas botellas son también reutilizadas, cosa que da mucha labor, pero que recompensa al pensar que no generan más residuo que la chapita (que no se puede reutilizar, después de haberlo intentado).

La cerveza que hacen es ecológica, ya que los materiales base lo son, aunque no son de cercanía como les gustaría. Han conseguido quitarse de intermediarios y comprar directamente a productores, pero la malta les llega de Alemania y el lúpulo de Cataluña. El proyecto de Lupulina.cat del cual consiguen el lúpulo esta en proceso de reconversión en ecológico, en el tercer año. La producción de lúpulo en ecológico, de hecho, es difícil y como producto escasea y suele ser un condicionante a la hora de producir en ecológico.